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Recomiendo acompañar la lectura de esta sección escuchando la música de fondo 
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Antes de que con sus declaraciones en el Juzgado de Verín Romasanta diera pié a convertirseen "El Hombre Lobo" de Allariz, el tendero fue a los ojos de sus paisanos "O home do Unto", "O Sacamanteigas". Y así se le recuerda todavía en numerosos pueblos de la montaña ourensana donde no falta quien piense aún que el "El Hombre Lobo" fue otra persona y no todos aciertan con que "O Lobo da Xente" y "O do Unto" fueron la misma, Manuel Blanco Romasanta. Las historias que sobre éste llegan hasta nuestros días por transmisión oral, en largas noche de fríos inviernos al calor de las lumbres de las cocinas contadas por nuestros abuelos,se refieren a aquel ser inconcreto, quizá más monstruo que hombre, que igual se zampaba a la criaturas que a las mujeres cocía en enormes tinajas para sacarles la grasa. Ciertamente Romasanta acabó convirtiéndose en un recurso tan frecuente como espeluznante, manido relato de aquellos "fiadeiros" que a los más pequeños acababa por mandarnos a cama con el cuerpo caliente pero el alma helada, temerosos de que un ser así pudiera todavía vagar en aquellas noches por cualquiera de las "carballeiras","fragas" y "outeiros" de nuestra Galicia. Manuel Blanco Romasanta El hombre lobo español Nació en 1810 en la provincia española de Ourense Al principio le confundieron el sexo y la familia le puso de nombre Manuela. Hasta que cumplió los seis años y el médico del pueblo les sacó de de dudas y les aconsejó que lo llamaran Manuel a secas. Esta confusión la arrastró durante toda su infancia como una cruz de plomo debido a que en la escuela se burlaban de él, ya que de repente, en el curso anterior representaba el papel de María en el Belén escolar y al siguiente era San José. Tras dejar la escuela se pone al servicio de su tío materno, Ramón Romasanta López . Le enseña la profesión de sastre tratándolo con amabilidad y educándole en distintas disciplinas, como la fabricación de jabones y perfumes. Sin embargo, algo llamaba la atención de Manuel, era el hecho de que los días de luna llena su maestro desaparecía y volvía con el cuerpo lleno de rasguños y mordiscos. Cada vez que su sobrino le preguntaba el porqué de esas heridas, su tío se limitaba a contestarle «é cousa de meigas Pero la curiosidad mató al gato, y Manuel joven inquieto decidió descubrir cual era el secreto que tanto atenazaba a su tío. Esperó el siguiente plenilunio y salió tras él. Al cabo de un rato de internarse en el monte observó como entraba en una cueva natural, esperó unos minutos fuera y al ver que no ocurría nada, entró sigilosamente sin hacer ningún ruido. Podía sentir claramente la presencia de un ser viscoso y frío que desafiaba las leyes de la naturaleza. De repente, el horror que contempló en la oscuridad era de un origen tan primigenio qu e hasta las mismísimas entrañas de la tierra se estremecierón y gritaron al unisono junto a Manuel formando una escalofriante polifonía Feliz de abandonar a su tío Ramón, el joven se ofrece como guía de caminos. Habiendo asesinado trece personas, sus vecinos empezaron a tener sospechas Una vez detenido confesó transformarse en una criatura poseída por el mal. Pero claro, se le tenía que hacer más caso a un gabacho doctor–hipnólogo llamado Philips. Su rastro se pierde en la cárcel de Celanova Maunel Blanco Romasanta ha pasado a la historia |
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